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Un agosto en Abancay-Perú como voluntaria: algo que toda persona debería hacer

 

 

“Nos hospedamos en una familia de acogida que nos trató muy bien, fuimos como dos hijas más durante nuestra estancia y nos permitió acercarnos más a la cultura local.”

 

 

 

Esta fue la experiencia de Ruth, quien junto a Paula estuvieron en Abancay, Perú este verano. Durante el mes de agosto estas dos estudiantes de medicina apoyaron la labor de Cáritas Abancay trabajando en la Clínica Santa Teresa, donde tuvieron la oportunidad de poner en práctica lo aprendido durante sus estudios y aprender cosas nuevas en las diferentes áreas en las que rotaban:

poner inyecciones, a sacar sangre, el trato con el paciente, tipos de dolencias que aquí no son comunes o no suelen llegar a un estado tan avanzado”.

 

 

Durante las cuatro semanas que estuvieron allí vivieron con una familia local que las acogió muy bien. Esta experiencia de inmersión sumada al contacto con el personal de la Clínica, de Cáritas, otros voluntarios locales y personas de la comunidad, les permitió conocer en profundidad una realidad diferente a la que estaban acostumbradas y llevarse importantes aprendizajes a sus casas en España:

Del personal de cáritas, los voluntarios y los empleados del hospital me llevo el deseo de ayudar, se veía que querían mejorar la vida de las personas de su alrededor. De los beneficiarios, el agradecimiento; aquí no somos conscientes de la suerte que tenemos al tener una sanidad gratuita, universal y con un equipo avanzado” Paula

 

 

Las voluntarias nos cuentan un poco su experiencia:

 

  • El día a día:

 

Cada día acudíamos a la clínica por la mañana, cada tres días nos tocaba rotar por los diferentes servicios así podíamos pasar por todos ellos. Al mediodía comíamos con la familia o si no teníamos mucho tiempo comíamos en algún lugar cerca de la clínica. A la tarde, entrábamos de nuevo a las 15.00 hasta acabar nuestro turno sobre las 18.30....
Los fines de semana aprovechábamos que no teníamos que ir a la clínica para hacer alguna escapada a algún lugar cercano, visitar monumentos,, hacer rutas de senderismo, o hacer algo con la familia
”. (Ruth)

 

 

  • Algo curioso:

 

"Fue muy interesante aprender cómo viven las comunidades cercanas a Abancay, como se desarrolla la vida allí. Me encantaba ver a las señoras mayores que venían de los pueblos, con sus vestimentas coloridas, sus sombreros con flores y que hablaban solo Quechua, me parece una cultura fascinante". (Ruth)

 

 

  • Lo que te traes a casa:

 

Esta experiencia, aunque algo dura al principio por el cambio y el choque cultural, creo que será muy útil en mi vida. Es una forma totalmente diferente de emplear tu tiempo de vacaciones, gratificante, que te da práctica y te enseña mucho.

 

Ver otra cultura, otras tradiciones y forma de vida es algo que enriquece como persona, te ayuda a tener una mentalidad más abierta, y a tener menos prejuicios. Además, creo que me ha ayudado a valorar aún más la sanidad española y a ser consciente de lo que es no tener asistencia sanitaria universal, no poder ir al médico por lo lejos que queda, o que no te puedan hacer un diagnóstico preciso por falta de equipo, además de por el hecho de que aunque supieran tu enfermedad, no la podrían tratar por lo caro que sería”. Paula

 

 

 

 






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