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Cristina Pons Pelufo cuenta su experiencia en Abancay Perú

Me llamo Cristina soy española, pamplonica, tengo 23 años, estoy graduada en Ingeniería en Tecnologías Industriales y ahora mismo estoy finalizando el Máster en Ingeniería Industrial. Estuve de voluntaria 3 meses y medio en Cáritas Abancay, Perú, realizando parte de mi proyecto fin de máster (PFM). Fue la mejor decisión que he tomado en toda vida.

Me fui a Abancay de voluntaria porque buscaba desconectar del "mundo" (vida europea), encontrar paz, tranquilidad y sobre todo hacer el PFM en "algo distinto", no en una empresa ni en la universidad, en algo que ayudase a mejorar la vida de las personas, que aportase un valor humano. Puedo deciros que lo he conseguido, he encontrado más de lo que buscaba.

Fui con la idea de ayudar a los demás pero cuando estás ahí te das cuenta que las personas a las que estás ayudando te dan mucho más de lo que tú les das.

Te llevas tanto amor y cariño de todas las personas a las que conoces que uno no puede imaginar hasta que no vive la experiencia. Nunca me ha costado tanto irme de un sitio, nunca he llorado tanto al dejar una ciudad que me trae tantos buenos recuerdos y tantas buenas personas.

Cuando me preguntan si se lo recomendaría a alguien, claro que sí, no hay nada más enriquecedor que vivir la experiencia de un voluntariado, y recomiendo ir todos los meses que pueda, cuantos más mejor.

El voluntariado te da oportunidad de salir de ti mismo, de dejar de ser egoísta, de dejar de pensar en uno mismo y volcarse en los demás.

Y como en todos sitios siempre hay momentos en los que lo pasas mal, yo cuando llegue tuve momentos malos porque tarde tiempo en poder definir mi PFM ya que necesitaba ayuda de mi departamento, y ellos estaban muy ocupados con otros proyectos que tenían que cerrar, y no me podían hacer caso.

Mi PFM consistía en un proyecto de desarrollo económico para ayudar a comunidades con bajos ingresos salariales y desnutrición infantil entre otras cosas. Mí día a día consistía en ir a la oficina e investigar otros proyectos que había realizado cáritas y definir el proyecto (Alcance, actividades a realizar, cronograma, etc.).

Al principio cuando llegue salía mucho a campo a ver comunidades y otros proyectos que estaba realizando cáritas para poder ver la forma en la que trabajaban. Una vez definido el lugar donde se iba a llevar a cabo mi proyecto, realice un par de viajes a las comunidades para poder hacer un diagnostico de la situación actual en la que vivían las familias. A partir de los datos recogidos, en la oficina, me dedicaba a estudiarlos y definir el proyecto para realizar una propuesta que se ajustase a lo que necesitaban las familias.

Solo puedo decir que es una experiencia inolvidable, he cambiado, en cierto modo he vuelto distinta y puedo decir que una parte de mi se ha quedado en Abancay. Solo espero poder volver pronto.

 




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